Si hubiera que definir esta película con una frase, creo que lo más cercano sería «potencial desaprovechado».
Sin embargo, esto no quita para que Ghost Rider: Espíritu de Venganza se haya convertido en un producto altamente entretenido. Mark Neveldine y Brian Taylor han conseguido crear una gamberrada como sólo ellos saben hacer, y pese a sus defectos, han conseguido darle al personaje el perfil que todos conocemos, y que queríamos ver en pantalla.








