Oct 212015
 

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Seguimos con Secret Wars, esta vez con su segundo número.El Gusano de Maggot entra de lleno en el Mundo de Batalla. ¿Estáis preparados?

Secret Wars 2 (Secret Wars 2 – Julio 2015) Panini
Guión de Jonathan Hickman y dibujo de Esad Ribic.

Para describir esta colección voy a intentar mantenerme aislado del resto de colecciones ligadas al evento, de esta manera, podemos ver la obra como quería el guionista, sabiendo las cosas que tenemos que saber en el momento que tenemos que saberlas. El número anterior acabó con la destrucción del universo a por culpa de la incursión final entre la Tierra 1610 y la tierra 616 (universos Ultimate y clásico de Marvel, respectivamente) y una nave (con claros fines eugenésicos) que portaban a lo mejorcito de la tierra, que escapaban a un funesto destino con el único fin de procrear como conejos para que no desapareciera la raza humana y claro está, no iban a llevarse a gente fea y/o lista, lo cual me lleva a ser suspicaz y pensar en la zoofilia de alguno de los miembros del tribunal selector, ya que se llevaron a la Bestia, que será listísimo, pero tiene que dejarte la espalda hecha unos zorros. Durante el viaje final, la gran familia de los Cuatro Fantásticos quedo reducida a un fantástico que se estira y que perdió la puntita de los dedos, como el Caballero de la Cebolla.

En éstas se nos presenta el segundo número de las Secret Wars, con un dibujo de Esad Ribic de tocarse y un color de Ive Svorcina que te pone los pelitos de la nuca como escarpias.

Lo primero que vemos es que en una solemne sala, los curtidos efebos de rubia melena y taparrabos blanquito van pasando a agarrar el mango uno detrás de otro, y no es el argumento de una porno gay, no, es que un montón de chavales que parecen clónicos (y no es una crítica al borreguísimo, es que creo que son la misma persona de diferentes universos) van intentando uno a uno levantar el martillo Mjolnir (¿no os pasa a vosotros que lo leéis diferente desde el estreno de la peli de Thor?). El afortunado que lo levanta es bendecido con el poder de Thor, al igual que la multitud que le aclama. Todos estos Thor parecen servir a una divinidad que no es otra que el mismísimo Doc Muerte. Podemos ver Thors mayores, jóvenes, Thors Bill Rayos Beta o incluso Thors Tormenta, pero por mucho que me fijo no veo ninguna rana. Un Thor entradito en años y tuerto (por lo visto cuando cumplen cierta edad, esta gente pierde un ojo) cuenta al nuevo fichaje como después de la Nada, vino una nueva creación determinada por el Dios Muerte quien creó un planeta formado por diferentes reinos gobernados por barones locales, pero ellos, los Thors, desde Muertegard vigilan el cumplimiento de las leyes del Dios Muerte. Como la guardia Civil.
Mientras tanto, en el reino de Utópolis, el ministro Alex Powers es avisado porque se ha descubierto un fenómeno extraño. Junto a Dragonman y Bentley, de la fundación futuro, se introducen en un lago y al atravesarlo en su profundidad, descubren que se invierte la gravedad. Al otro lado, un paisaje de cadáveres de gigantes solo deja más preguntas a estos personajes que dejan claro que pertenecen a ese mundo con un dialogo algo hickmaniano. Finalmente, encuentran la nave en la que se escaparon los héroes de 616 medio enterrada en el suelo.

Nuestra nueva pareja de Thors están patrullando cuando reciben el aviso de llevar al Barón Siniestro ante la presencia del Dios Muerte acusado del crimen de discordia. Por otra parte, si ponen de jefe de un reino a Siniestro, no sé qué esperaban, pero claro, recordad que el Doctor Muerte es Dios, así ese es el punto de partida.

En Muertestad encontramos el castillo del Dios Muerte, custodiado por el mismísimo Galactus y a modo de ornamento de jardín el Yggdrasil, donde se sienta el mismísimo muerte entre sus raíces. En una pose nada cómoda, pero muy sugerente, podemos ver a Susan Storm junto a un Muerte vestido de blanco y a los pies de este Valeria Richards. Como si de una portada de Conan se tratara. En ese mismo tribunal, se encuentra también el Doctor Extraño, que hace las veces de mano derecha o Sheriff de Agamotto quien será el árbitro de este juicio. La casa regente de Alto Avalon, en concreto el Barón Jamie Braddock acusa a Siniestro de aliarse con Hyperion, el Barón de Utópolis (por hacer un inciso, la estabilidad mental de los Barones de este mundo deja mucho que desear) en contra de Alto Avalon. El autor aprovecha una explicación para mostrarnos a unos cuantos barones de estos reinos como son la Diosa Konshu, Madeline Pryor o el mismísimo Apocalipsis. Que visión de futuro ha tenido este hombre nombrando Barones. No quiero dejar pasar esta ocasión sin remarcar lo altamente recomendable que es el dibujo de la Reina Duende en esta página. Si hicieran un cómic con 22 páginas de este dibujo, yo lo compraba fijo. Como Siniestro es declarado culpable, apela a la Ley que le permite enfrentarse a su acusador a hostia viva, por lo que el juicio se va a resumir en una pelea entre Siniestro y Brian Braddock que acaba con la derrota de este. Cuando Sinietro le va a dar el golpe de gracia, el mismísimo Muerte lo impide con un simple gesto. Con las mismas, empieza a interrogar a Braddock porque ha escuchado que bajo su reino se reúnen con el fin de destronarlo, el propio Jamie Braddock se acusa de ser el promotor de este movimiento, por lo que Muerte, que es un Dios muy iracundo, quiere matar desde el acusado hasta el gato. A tomar porculo el apellido Braddock, que está pensando es dios de la máscara, cuando le ocurre lo que pasa en todas las parejas del mundo, que viene una mujer y le cambia los planes. En concreto es Susan, que con una palabrilla hace que Brian pase a ser Barón del Alto Avalon, a Siniestro lo azoten públicamente (lo que, sospecho, le encantará) y a Jamie Braddock lo destierra al Escudo.

A continuación vemos como Valeria Richards, que dentro de Mundo batalla es la mano izquierda de Muerte, encargada de la ciencia y los descubrimientos, le muestra a Stephen Extraño los descubrimientos de Alex Powers, cuya datación de los materiales encontrados es anterior a la creación del mundo. Evidentemente Extraño, como vigilante de la Religión del Dios Muerte, se cuida mucho de que algo de esto salga a la luz. Intercalado en esta escena podemos ver a un Galactus muy molón que ya nos mostró Ribic en un comic de Thor y que el artista imagina como una megamaquina humanoide que echa más humo que un R5 con el carburador cascado. En su mano nos muestra lo que parece un Franklin Richards cualquiera que me cae gordo desde los ochenta y que sigue aguantando a pesar de ser de lo más retardado del universo Marvel.

El escudo resulta ser una muralla del copón que separa el Reino de un mundo de zombies, las Tierras Muertas. Muy original señor Mart…digo Hickman. Con los huevos como el caballo de Espartero, el capitán Britania salta en todo el cogollo devora cerebros regalándonos una de las mejores escenas de este cómic. En esta zona, además de haber zombies hay zánganos de la horda de Anihillus y un ejército de Ultrones. Es tan acogedor como Torremolinos el 15 de agosto. Pero con menos calor.

Para finalizar el día patrullero de nuestra pareja de Thors, Extraño le encarga poner en cuarentena la nave encontrada anteriormente. Cuando llegan allí, la nave se abre por accidente y de su interior surgen dos lanzas y un hacha que dejan al Thor madurito como un espeto de Sardinas. Los autores de este acto son el conclave de Thanos y el Reed Richards del universo Ultimate que han copiado la nave de los héroes de 616 y llevan un tiempo en estasis en Mundo Batalla o Latverión.

En resumen, ha empezado bastante bien, a ver si son capaces de llevar a buen cauce esta macrosaga, o al menos, la serie central de esta, ya que las series paralelas, dejan mucho que desear, aunque alguna hay que me ha molado.

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