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Pues sí, otro año más de sorpresas, de ventas de humo, y de diversión, sobre todo, diversión.
Y es que Sitges se convierte en la semana del Festival en ese Universo Paralelo en el que se reunen anualmente especímenes únicos, con gustos similares, con ganas de ver cine, y de reirse de ellos mismos. Y claro, uno se encuentra en su salsa…
Particularmente, el nivel de este año ha sido levemente inferior al del año pasado (lo cual está creando ya una curva decreciente «preocupante«); sin embargo, y como siempre, nos ha dejado aunténticas maravillas, tanto de las esperadas (Moon) como sorpresa (Black Dynamite). Y para desgracia del respetable, ha habido auténticos engaños, como Paranormal Activity o The Human Centipede.
Debe de haber de todo en la viña del señor…

